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EL DESPEGUE DEL COLONIALISMO INGLÉS Y LA COMPAÑÍA DE LOS MARES DEL SUR

EL DESPEGUE DEL COLONIALISMO INGLÉS Y LA COMPAÑÍA DE LOS MARES DEL SUR

Dicen que sir Isaac Newton perdió más de 20.000 libras de las de 1720 tras estallar la burbuja financiera de la South Sea Company, la Compañía de los Mares del Sur.  Entre los afectados hubo varios miembros del gobierno, decenas de aristócratas y miles de inversores. En vista de la situación creada, el Parlamento británico promulgó la Bubble Act, que establecía la obligatoriedad para todas las empresas que quisieran comerciar con América de una autorización especial del gobierno.

El ambiente de euforia que dio pie a este escándalo financiero llevaba gestándose durante décadas, en las que acabar con la primacía comercial de los holandeses se convirtió en el primer objetivo del gobierno inglés. En 1651 Cromwell promulgó el Acta de Navegación, primera de una legislación que estimulaba y protegía la industria y el comercio inglés frente a la competencia holandesa. Las leyes proteccionistas  –clave del mercantilismo dominante en la época- consiguieron ganarle el terreno a las Provincias Unidas, que vieron como su declive era aprovechado por Gran Bretaña. De todas formas y como pasa siempre, la lucha por controlar las rutas marítimas provocó enfrentamientos y guerras entre ambos países durante todo el XVII.

Entre los acontecimientos que cimentaron la prosperidad del imperio comercial británico y sentaron las bases del colonialismo inglés cabe destacar dos: la formación de la Compañía de la Indias Orientales y el establecimiento de colonias en Norteamérica.

Mediante el decreto real firmado en 1600 por la reina Isabel I se creó la East India Trading Company, que se convertiría en una de las empresas más importantes de la historia de la colonización. Las actividades de la Compañía facilitaron el asentamiento británico en el subcontinente y repartieron grandes beneficios a sus inversores. Pocos años después,  la Virginia Company obtuvo la licencia de Jacobo I para establecer asentamientos permanentes en Norteamérica y fundó Jamestown, que se convertiría en la colonia inglesa más próspera gracias principalmente al cultivo del tabaco. Los ingleses se establecieron también en diversas islas del Caribe, que resultaron muy lucrativas, especialmente Jamaica, hasta entonces bajo dominio español.

Y en este ambiente de entusiasmo comercial Robert Harley, tesorero del gobierno, fundó en 1711 la Compañía de los Mares del Sur con el fin de disfrutar del monopolio del comercio con las colonias españolas. Los inversores confiaban en que sería un negocio muy rentable por el intercambio de oro y plata americanos por productos y manufacturas del continente y el tráfico de esclavos. Por ello, el precio de sus acciones se infló desde el primer momento.

Lo cierto es que el gobierno británico, con una situación económica muy delicada a causa de su participación en la Guerra de Sucesión española, había emitido demasiada deuda pública –pasó del 5% del PIB a principios del siglo XVII al 40% del PIB en 1719- por lo que dio el visto bueno a la creación de una compañía que cambiaba la deuda pública (por valor de unos 10 millones de libras) por acciones de la propia empresa, con una rentabilidad anual del 6%.

Las promesas de grandes negocios en América siguieron alimentando el entusiasmo inversor lo que animó al gobierno británico a emitir en otras dos ocasiones acciones de la SSC a cambio de amortizar deuda pública, la última de ellas en 1719 por 30 millones de libras, que suponía un 60% de la deuda pública nacional.

También Francia tuvo su propia compañía, la Mississippi Company, fundada por John Law y cuyo funcionamiento era similar al de la inglesa. El cambio de deuda por acciones consiguió en el caso francés que la compañía se quedara con el 100% de la deuda nacional a cambio del monopolio del comercio entre Francia y América. La burbuja francesa estalló en 1720, animando así a la inglesa, cuando los inversores decidieron convertir sus acciones en metálico lo que obligó a la suspensión de pagos y la declaración de quiebra.

En 1720 el precio de las acciones subió tanto que se concedieron créditos para estimular aún más las compras, en algunos casos hasta por parte de la propia compañía. Pero ya la burbuja había estallado. La quiebra de la Mississippi Company hizo cundir el pánico, el precio se las acciones se desplomó – pasó de 1000 a 150 libras en menos de un mes- , las órdenes de venta se dispararon y la compañía se derrumbó.  Algunos de los responsables fueron encarcelados en la Torre de Londres.

El algodón de la India, los esclavos de África y el azúcar del Caribe comenzaron a moverse por todo el planeta en barcos ingleses y Gran Bretaña inició un proceso de crecimiento económico muy rápido marcado por el incremento de la productividad y la desigualdad social. Todos estos movimientos de capitales, materias primas, mercancías y personas comenzarían a abrir las puertas del capitalismo.

 

 

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